
Más vale tarde que nunca. Eso dicen ¿no?
Y eso me ha pasado con la saga de Indiana Jones. Por fin la he visto. Bueno las tres primeras, que de la cuarta no me han hablado muy bien (aunque terminaré viéndola).
Me miraron mal cuando dije que no las había visto. Y lo entiendo. Es extraño que alguien no haya visto Indiana Jones. ¡Es INDIANA JONES! Hasta yo flipo.
Pero cuando vi "Indiana Jones y el templo maldito" lo entendí. Esa película me sonaba. ¡Claro que me sonaba! Siendo pequeña la había visto y no volví a ver ninguna otra. Esa sopa de ojos de mono, y el batido de sesos de mono, y la serpiente que abren y salen serpientes pequeñitas....aaaagggghhhh!!! Me había repugnado tanto, que ni lo bueno que estaba en esa época Harrison Ford, ni las grandes aventuras contras nazis, pudieron convencerme.
Todavía siento algo de nauseas al ver esa escena de la cena, pero ahora puedo decir que Indiana y sus aventuras me ha gustado. Las tres están geniales.
Bueno, la tercera un poco más ñoña con el padre que no le ha dicho a Indiana todo lo que le tenía que decir, y luego Indiana llorando por él...pero aún así, con esos nazis en busca de la juventud eterna, es mortal!!
Ahora me siento una indiana yo. Me creo que puedo coger un látigo e ir colgándome por doquier con él, que puedo dar puñetazos y salir sin más, cabalgar mientras tanques me persiguen y al romperse un puente yo me agarro al pie y me salvo.
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